La Dieta Mediterránea en las enfermedades crónicas

Sin duda la alimentación y los estilos de vida en general, juegan un papel fundamental en la prevención y en el tratamiento de la mayor parte de enfermedades crónicas de alta prevalencia de la actualidad. Entre estas enfermedades, cabe destacar de forma muy significativa las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Una alimentación adecuada evitaría en gran número de estas enfermedades, lo que supondría unos beneficios muy significativos, si además de una adecuada alimentación, se uniera a otros hábitos de vida saludable como puede la práctica de actividad y ejercicio físico de forma regular y el abandono de hábitos tóxicos como el tabaco o el consumo de alcohol.

Aunque hay diversos patrones dietéticos que se han relacionado con una disminución de muchos factores de riesgo y enfermedades, al igual que el mayor o el menor consumo de algunos grupos de alimentos en general o de algún alimento en particular, centrarse en el estudio de patrones de dieta en general es sin duda un enfoque “más realista” y, por lo tanto, más aproximado a la realidad. Aunque dentro de los patrones hay muchos que son saludables, nosotros nos vamos a centrar en el patrón de Dieta Mediterránea, ya que es un modelo dietético con números evidencias científicas del mayor grado de calidad y, por otra parte, culturalmente es factible y realizable en nuestro entorno.

Dentro de los múltiples factores de riesgo y enfermedades, con las que se ha relacionado el seguir en mayor grado este tipo de dieta, vamos a comentar de forma breve las principales asociaciones encontradas en la literatura científica.

Dieta mediterránea y cáncer

Ahora vamos a exponer algunas de las principales evidencias que se han encontrado en relación con este tipo de dieta y la prevención de algunos cánceres.

Una mayor adherencia a la Dieta Mediterránea después de seguir a un número importante de personas, durante más de 8 años, se asoció con una reducción de la mortalidad, debido a cáncer de cabeza y cuello. En un estudio más reciente, en el que se siguió a mujeres durante 11 años, se vio como dentro de un patrón de Dieta Mediterránea, las que consumían más frutas y verduras tuvieron menos riesgo de desarrollar cáncer en general.

Por otra parte, algunos estudios han observado como la alta adherencia a este patrón de dieta mejoraba los marcadores de riesgo cardiovascular, marcadores de estrés oxidativo y de inflamación. En otros estudios, en los que se ha comparado la adherencia a otro tipo de patrones más occidentalizados frente a uno más de tipo mediterráneo, se vio como los patrones más occidentalizados, se asociaban a mayor prevalencia de algunos tipos de cáncer como por ejemplo de próstata.

Algunos de los componentes de este tipo de dieta que serían los responsables de este beneficio, serían los compuestos antioxidantes, entre los que podemos destacar los polifenoles, algunas vitaminas y minerales. Por otra parte, también hay que destacar la acción antiinflamatoria de diversos tipos de ácidos grasos presentes en estos alimentos y que tienen una enorme importancia en los patrones de Dieta Mediterránea, como son el aceite de oliva virgen extra, los pescados azules o los frutos secos.

Aunque la dieta es un pilar fundamental en la prevención del cáncer, no hay que olvidar la importancia que presentan otros hábitos como son el tabaco y el consumo de alcohol. Estos hábitos se han asociado de forma muy significativa con aumentos en el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, en especial, los del aparato digestivo y los de mama.

Por lo tanto, hay mucha evidencia y sigue aumentando, el número de estudios que ponen de manifiesto, los efectos antiinflamatorios y antioxidantes de seguir un patrón de Dieta Mediterránea y su papel, respecto a un efecto protector en relación con la prevención del cáncer. Hay que tener presente que, aunque muchas cuestiones ya presentan una evidencia fuerte, hoy faltan pruebas más concluyentes en relación con los componentes más específicos y minoritarios de la dieta y su relación más directa con las células cancerígenas.

Enfermedades neurodegenerativas

La alta adherencia a este tipo de dieta se ha asociado con una reducción de deterioro cognitivo. Muchas de estas asociaciones se han observado por lo alimentos en concreto que se incluyen dentro del patrón de Dieta Mediterránea o por los micronutrientes que contienen estos de forma más importante que otros alimentos característicos de otros patrones de dieta. Estos alimentos y micronutrientes protegerían de la demencia o de síndromes relacionados con el envejecimiento y que se desarrollan antes que la propia demencia.

En un artículo de revisión reciente, se va visto como la alta adherencia a este tipo de patrones dietéticos, reduce el riesgo de muchos eventos cardiovasculares, enfermedad de Parkinson, demencia, Alzheimer y depresión.

En un estudio en el que se siguió a muchas mujeres durante 9 años, se comprobó como las que siguieron más la Dieta Mediterránea, su deterioro cognitivo a lo largo del tiempo progresaba de forma más lenta que las mujeres que seguían otro tipo de dieta.

Aunque las evidencias en relación con la protección de este patrón dietético y el deterioro cognitivo son importantes, aún quedan muchos estudios que realizar en especial, para comprender más sobre los mecanismos por lo que esta dieta, sus alimentos y sus componentes minoritarios, pueden proteger de la demencia y de otras enfermedades asociadas al proceso de envejecimiento.